En el día de hoy, los habitantes de la Región del Bío Bío y en particular del Gran Concepción, amanecimos con una muy “mala nueva”. El Ministro de Obras Publicas, Eduardo Bitran, en entrevista con un medio electrónico capitalino, afirmaba de modo categórico que "no existía posibilidad alguna de siquiera estudiar la reapertura del Puente Viejo".
Tal declaración, efectuada por el mencionado secretario de estado, tiene dos aspectos que me parecen de la mayor gravedad. En primer término, el cúal responde a una dimensión más inmediata de la opinión del Ministro, resulta bastante incomprensible el dogmatismo exhibido en este tema. Como se ha señalado en estás últimas semanas, este puente que ha estado cerrado durante un lapso de cinco años, ha resistido de buena forma los embates de fuertes temporales en la zona, sin ver afectada su estructura, a diferencia de otras que con menos antigüedad sufrieron los efectos de duros inviernos. Inclusive, algunos han recordado que profesionales extranjeros, pertenecientes a la empresa constructora del puente, han exteriorizado la viabilidad de su apertura al transito. Por tanto el tema, a lo menos, resulta discutible. Más aún, el Subsecretario de Obras Públicas en reciente visita a la región, afirmaba su total apertura a recibir planteamientos sobre el futuro del viaducto.
Que sucedió en el camino, nos empezamos a preguntar en el día de hoy. En la práctica, lo que ha ocurrido es que el Ministro Bitran ha desautorizado a las autoridades regionales y al subsecretario de su cartera. Con sus expresiones, nos está indicando que en la Región del Bío Bío somos tan necios que ni siquiera tenemos la más mínima capacidad para aportar elementos de juicio que permitan estudiar su apertura para un mejor fin que el estar cerrado. Inentendible, para intentar ser educado.
Como respuesta, algunos consejeros regionales en uso de nuestras facultades legales y reglamentarias, hemos solicitado a la Intendenta Regional que cite a una sesión extraordinaria del Consejo Regional a objeto de que sea este órgano, en quien recae la administración superior de la región “tome cartas en el asunto” y defina cursos de acción a seguir en una cuestión delicada para el desarrollo de nuestra intercomuna y de la región.
En segundo término, la actitud del Ministro de Obras Publicas reafirma el sentido que el proceso regionalizador aún dista mucho de ser satisfactorio. Un personero público, sentado en una amplia oficina, ubicada dentro de las cuatro manzanas que rodean a La Moneda (para ser preciso a pasos), sin conocer los anhelos ni esperanzas de quienes viven en la región, es capaz de ir contra un sano proceso de debate que se empezaba a producir en torno al uso y destino de una obra publica.
Sin querer entrar en los beneficios y propuestas en materia de regionalización y descentralización, me parece que en este tipo de ocasiones se confirma la imperiosa necesidad de dotar de mayor autonomía a las regiones, en que los miembros del ejecutivo regional sean verdaderos depositarios de la voluntad región, de modo tal que en sus actuaciones no tengan que congraciarse con la autoridades del nivel central, sino que en un primerísimo orden su desvelo esté con los deseos y expectativas de las personas a quienes sus decisiones afectan directamente.
Que podemos concluir.
Debemos estar observantes frente a estos “gurues centralistas” que nos dicen que podemos o no hacer.
Denunciar.... este tipo de intromisiones, que desconoce el sentir de la comunidad en orden a sostener un sano e ineludible debate.
Movilizarnos.... cada uno en su ámbito de acción, de modo de hacer sentir que no somos dóciles ovejas que aceptamos esa especie de “verdad revelada”.
Avanzar.... decisivamente hacia mayores niveles de descentralización, con un poder ejecutivo regional cuyo origen radique en la voluntad popular regional. Después del Transantiago, nadie se traga con facilidad decisiones centralistas ni la asimetría de recursos para los problemas de las regiones.
Tal declaración, efectuada por el mencionado secretario de estado, tiene dos aspectos que me parecen de la mayor gravedad. En primer término, el cúal responde a una dimensión más inmediata de la opinión del Ministro, resulta bastante incomprensible el dogmatismo exhibido en este tema. Como se ha señalado en estás últimas semanas, este puente que ha estado cerrado durante un lapso de cinco años, ha resistido de buena forma los embates de fuertes temporales en la zona, sin ver afectada su estructura, a diferencia de otras que con menos antigüedad sufrieron los efectos de duros inviernos. Inclusive, algunos han recordado que profesionales extranjeros, pertenecientes a la empresa constructora del puente, han exteriorizado la viabilidad de su apertura al transito. Por tanto el tema, a lo menos, resulta discutible. Más aún, el Subsecretario de Obras Públicas en reciente visita a la región, afirmaba su total apertura a recibir planteamientos sobre el futuro del viaducto.
Que sucedió en el camino, nos empezamos a preguntar en el día de hoy. En la práctica, lo que ha ocurrido es que el Ministro Bitran ha desautorizado a las autoridades regionales y al subsecretario de su cartera. Con sus expresiones, nos está indicando que en la Región del Bío Bío somos tan necios que ni siquiera tenemos la más mínima capacidad para aportar elementos de juicio que permitan estudiar su apertura para un mejor fin que el estar cerrado. Inentendible, para intentar ser educado.
Como respuesta, algunos consejeros regionales en uso de nuestras facultades legales y reglamentarias, hemos solicitado a la Intendenta Regional que cite a una sesión extraordinaria del Consejo Regional a objeto de que sea este órgano, en quien recae la administración superior de la región “tome cartas en el asunto” y defina cursos de acción a seguir en una cuestión delicada para el desarrollo de nuestra intercomuna y de la región.
En segundo término, la actitud del Ministro de Obras Publicas reafirma el sentido que el proceso regionalizador aún dista mucho de ser satisfactorio. Un personero público, sentado en una amplia oficina, ubicada dentro de las cuatro manzanas que rodean a La Moneda (para ser preciso a pasos), sin conocer los anhelos ni esperanzas de quienes viven en la región, es capaz de ir contra un sano proceso de debate que se empezaba a producir en torno al uso y destino de una obra publica.
Sin querer entrar en los beneficios y propuestas en materia de regionalización y descentralización, me parece que en este tipo de ocasiones se confirma la imperiosa necesidad de dotar de mayor autonomía a las regiones, en que los miembros del ejecutivo regional sean verdaderos depositarios de la voluntad región, de modo tal que en sus actuaciones no tengan que congraciarse con la autoridades del nivel central, sino que en un primerísimo orden su desvelo esté con los deseos y expectativas de las personas a quienes sus decisiones afectan directamente.
Que podemos concluir.
Debemos estar observantes frente a estos “gurues centralistas” que nos dicen que podemos o no hacer.
Denunciar.... este tipo de intromisiones, que desconoce el sentir de la comunidad en orden a sostener un sano e ineludible debate.
Movilizarnos.... cada uno en su ámbito de acción, de modo de hacer sentir que no somos dóciles ovejas que aceptamos esa especie de “verdad revelada”.
Avanzar.... decisivamente hacia mayores niveles de descentralización, con un poder ejecutivo regional cuyo origen radique en la voluntad popular regional. Después del Transantiago, nadie se traga con facilidad decisiones centralistas ni la asimetría de recursos para los problemas de las regiones.
1 comentario:
DEl tema del Centralismo, se ha dicho mucho y bastante bien, desde la región, por lo que centraré mi análisis en lo referido a la posible apertutra del puente viejo sobre el bío-bío, que en la práctica representa el primer paso hacia su reposición.
Hablar de apertura, me parece muy poco serio, pues en su momento existió un amplio concenso en torno a la debilidad estructural del puente, y más aún, se habló que constituía un serio riezgo para las personas, cuestión que motivó su cierre, avalado por algunas observaciones técnicas de los servicios competentes.Sobre la base de lo anterior, el tema quedó " cerrado " al igual que el viaducto.
Con el andar del tiempo, me parece legítimo, que desde Concepción, surga un renovado interés por la construcción de un nuevo puente, y sobre todo, si consideramos el problema real de viabilidad que existe en la intercomuna pencopolitana, no obstente, la magnitud de la inversión, nos obliga a vincular el problema, con otras demandas , también estructurales que existen en la región, por lo que no me parece justo o equitativo, desde el punto de vista de la inversión, hablar de un nuevo puente, sin explicitar , a lo menos, un proyecto estratégico, por provincia, relacionado con infraestructura vial.
creo que como país y como región estamos en condiciones de trabajar en un gran programa que permita materializar emblemáticos proyectos, que en su conjunto, contribuirían a acelerar el desarrollo en varias áreas realmente importantes.
Finalmente, creo que el Consejo, en su conjunto,debe acordar una metodología de trabajo para enfrentar desafíos como los que hemos planteado, y no me parece adecuado tratar de instalar un tema, aisladamente, a través de una sesión extraordinaria del consejo, ya que no guarda relación con el estilo y la forma con que hemos tratado y debatido los grandes temas en la región.
Publicar un comentario