jueves, 17 de julio de 2008

Un justo y necesario llamado de Monseñor Ezzati


El sábado recién pasado, un grupo de políticos católicos de la región acudimos al generoso llamado efectuado por el Arzobispo de Concepción Ricardo Ezzati para dialogar acerca de “El documento de Aparecida y la misión de los políticos en America Latina”. En la oportunidad, todos los ahí presentes valoramos profundamente la invitación de nuestro pastor, quien desde su llegada a la Arquidiócesis de Concepción ha marcado de modo significativo el devenir regional.

Sin ánimo de relatar la completa y contundente visión de los tiempos actuales que Monseñor Ezzati nos expresó en la ocasión, quisiera poner de relieve alguno de sus mensajes.

En primer término, nos reiteró la importancia de “la cosa pública”, mas aún para quienes hemos asumido la política como vocación de servicio iluminada en la fe de Jesucristo. A su vez, nos animo a que más allá de nuestras legítimas opciones políticas, tales diferencias pueden transformarse en riqueza cuando se orientan a la consecución del bien común.

De los aspectos de contexto de nuestra época, me llamo particular atención la denominada “crisis de sentido”, que dice relación con la pretensión de observar la realidad unilateralmente, desde la información económica, política o científica, o desde el entretenimiento y el espectáculo. Sin embargo, ninguno de estos criterios parciales “logra proponernos un significado coherente para todo lo que existe”.

Por otra parte, nos expreso su preocupación por la realidad socio política continental, lugar en que si bien existen avances democráticos, también se observan signos preocupantes de deterioro como la corrupción, la violencia, el crimen organizado, el debilitamiento en el respeto de la vida y de la dignidad del ser humano, entre otros males. Especial atención merece la evidencia de que “el continente más católico, más cristiano, es aquel que a pesar de sus enormes riquezas peca con más desparpajo contra la equidad”.

Por último, nos conmino como cristianos de la región a una acción más decidida respecto de ciertos tópicos. De las tareas planteadas, quisiera relevar el desafió de un desarrollo más armónico y sostenido de nuestra región y el de buscar juntos (más allá de las diferencias) el bien común.

Respecto del primer elemento, he sostenido la importancia de producir un dialogo con altura de mira, que nos hable de tolerancia por parte de la autoridad ante la critica constructiva, que derive en una estrategia de desarrollo compartida por todos lo actores regionales. En el segundo aspecto, teniendo en cuenta el tiempo electoral que se avecina exige redoblar esfuerzos en acentuar lo común, que nos oriente hacia el logro de una región más desarrollada, equitativa y feliz.

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